Por primera vez, México cuenta con un proyecto de biometano registrado que certifica ante los compradores norteamericanos los atributos ambientales de la energía renovable que produce. Esto ofrece una alternativa para las empresas que buscan optimizar sus operaciones, reducir las emisiones y avanzar hacia los objetivos de descarbonización y ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).
Brimex Energy, ubicada en Lagos de Moreno, Jalisco, se ha convertido en el primer proyecto mexicano de energía térmica renovable en ser registrado en el Registro CleanCounts (M-RETS). Este registro permitirá documentar el origen, el volumen y el período de producción de la energía generada por la planta, así como garantizar sus atributos ambientales a compradores y auditores.
El anuncio se realizó en el Foro Mexicano del Carbono en Aguascalientes y en el evento Mercados de Energías Renovables en Washington, DC, el primer evento mexicano que aborda la descarbonización y los mercados ambientales a nivel nacional, así como una de las principales conferencias sobre el mercado de energías limpias en Norteamérica.
“El biometano puede solucionar varios problemas a la vez: puede aprovechar residuos que actualmente representan un lastre, generar energía en México y ofrecer una alternativa para las industrias que necesitan reducir emisiones pero no pueden electrificar todos sus procesos. Este primer caso aporta la posibilidad de verificar ese beneficio ambiental”, afirmó Guillermo Gómez Herrera, presidente del Consejo Nacional de Biogás (CNBiogás).
Los datos de México indican que el biometano producido a partir de residuos tiene el potencial de sustituir entre el 8 % y el 10 % del consumo de gas natural del país. Este desarrollo permitirá diversificar el suministro, incorporar la producción nacional de energías renovables y aprovechar la infraestructura existente.
La conversión de una parte de los residuos en biometano permitirá transformar una carga ambiental en una fuente de energía nacional, lo que reducirá las emisiones asociadas a su descomposición, sustituirá una parte del gas natural consumido por la industria y mantendrá la inversión y el valor económico en las regiones donde se generan los residuos.