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El Niño podría afectar los cultivos de productos frescos en México durante 2026-2027

El fenómeno de El Niño se está intensificando y podría afectar el cultivo de productos frescos en México a través de cambios en las precipitaciones y la temperatura, y se espera que los impactos varíen entre las distintas regiones de cultivo.

El 13 de agosto, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) informó de una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte.

El norte de México suele recibir un poco más de lluvia durante El Niño, lo que favorece el desarrollo de los cultivos. Sin embargo, los estados del centro y sur tienden a experimentar condiciones más secas. Estas regiones incluyen zonas de cultivo de diversos productos agrícolas de exportación, como el aguacate.

Alrededor del 80% de la producción agrícola de México se concentra en municipios que sufren algún grado de sequía, mientras que cerca del 75% de los cultivos dependen de la lluvia, según la información presentada durante el seminario El Niño 2026: El vínculo con la emergencia climática mundial, qué esperar y cómo prepararse.

Datos de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera revelaron que, durante la segunda quincena de junio de 2026, el 5% del valor de la producción agrícola de México se vio afectada por la sequía en 62 municipios. En Sonora, el 35.9% del valor de la producción agrícola estatal se vio afectado por la sequía, en comparación con el 19.6% en Chihuahua.

La plataforma especializada Agrolatam señaló que los pronósticos de lluvia y sequía por sí solos son insuficientes para tomar decisiones sobre los cultivos, ya que las cadenas de suministro individuales requieren información meteorológica y agronómica localizada.

Para los productores de frutas y verduras frescas, los periodos de sequía combinados con temperaturas elevadas pueden aumentar la evapotranspiración y las necesidades de riego. Las lluvias intensas pueden generar otros riesgos, como inundaciones, erosión, daños en caminos rurales y dificultades en la cosecha.

Entre las medidas de adaptación analizadas por los especialistas se incluyen la recolección de agua de lluvia, la recuperación de los embalses de regulación hídrica, las soluciones basadas en la naturaleza y un uso más eficiente del agua en la agricultura. También se identificó el monitoreo de la humedad del suelo, los embalses y los pronósticos regionales durante cada etapa del cultivo como parte de la gestión de los riesgos relacionados con el clima.

Los expertos también pidieron que se incorpore la variabilidad climática a la gestión del agua, incluida la revisión de las concesiones de agua, ya que los volúmenes disponibles pueden variar entre estaciones.